Tantas veces se ha escuchado esta expresión que para alguno se ha vuelto trillada y carente de emoción, perdiendo la motivación que nos genera tan grandiosa afirmación.
Volar alto
requiere de nuestra voluntad, usar nuestras alas que son los recursos que la
vida nos ha dado. Esos talentos con los que Dios nos hizo con propósitos
eternos y de gran valor con los cuales todos absolutamente todos contamos.
¡Vuela Alto! Tan
alto que puedas tocar el cielo, ese que te han dicho que es el límite, tu sueño
anhelado, trabajar cada día por ellos es el objetivo.
Todos los días
pensar y dedicar el tiempo para extenderte un poco más, quitando el miedo de
caer, pues de las caídas también se aprende, de las caídas surgen nuevas ideas
para hacerlo mejor, para cambiar la estrategia, para tomar mayor impulso y
volar, no importa si al principio parece que vuelas bajo, si aún no tomas la
altura que deseas, al fin y al cabo para caminar, primero tenemos que aprender
a pararnos.
¡Vuela Alto!
pero también vuela libre, libre de pensamientos de fracaso creados en tu mente
o sembrados en ella por otros que te han dicho que no puedes, que es difícil o
que simplemente no quieren tu éxito. Si están ahí entonces es el momento de
librarse de ellos.
Para
volar más alto, algunos sacrificios son necesarios, aquellos de mayor dolor,
que cuestan lágrimas. Dejar atrás zonas de comodidad y confort, dejar
ir, soltarse de lo que tan fuertemente nos aferramos, dejar de
perseguir lo que de continuo huye de nuestro lado y definitivamente no quiere
quedarse, si, como duele sin embargo son procesos que nos harán crecer,
nos dará más fuerzas, mejores motivos y nuevos horizontes.
Abrirá las puertas a mejores oportunidades, nos alargará la vida y nos otorgará
más sonrisas y por ende mayor felicidad.
Como
el águila tenemos dos opciones: quedarnos tal y como estamos y perecer o
renovarnos, quitarnos lo que no nos hace bien y nos debilita, lo que nos
estanca, lo que nos enceguece, lo que nos paraliza y atemoriza. Será difícil
y doloroso solo por un breve tiempo, todo depende de nosotros, será un tiempo
necesario, lo demás quedará como experiencias y lecciones de vida, pero basta,
debemos salir de ahí.
Lo
mejor de todo es que Dios nunca nos dejará solos si decidimos confiar en Él y
Su socorro oportuno.
Decisión.
Alza tus Alas, vamos a volar alto. Si, Vuela Alto y cree en
que puedes hacerlo.
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