lunes, 10 de diciembre de 2012

Es Hoy

Muchas bendiciones HOY, mañana vendrán nuevas pero HOY es un día que no volverá y que seguramente muchos querrían tener y lamentablemente no pueden disfrutar.
Hoy quizá para muchos es un día como cualquier otro, un día de rutinas de caminar por la misma dirección, ver a la misma gente, hablar de los mismos temas incluso hacer la misma oración al despertar, si es que acaso hay tiempo para una conversación con Dios.
Hoy muchos deseosos de ver pasar las horas tan rápido y ver culminada la jornada laboral, contando los días para que el anhelado viernes se haga presente e irse el fin de semana a agotar la poca energía que queda.
Hoy la vida no le sonríe a todos, el sol a algunos no le parece tan radiante y hermoso, aunque brille en su esplendor muchos solo perciben lo gris de una pequeña nube detrás de la montaña.
Hoy es la oportunidad que muchos anhelan pero que pocos aprovechan, la valentía de sonreír, de amar, de vivir y soñar, de agradecer a Dios, de acercarse a El, de perdonar.
Hoy es el día perfecto para idear un nuevo proyecto, para continuar con el que ya está en proceso, por el que se ha quedado engavetado o aquel que daban por olvidado.
Hoy hay un latir en tu corazón que te indica que vives, es la señal de que sangre corre por tus venas.  Es la razón de ser más que existir.
Hoy ya empezó y tal vez todo parece ir en contra, es momento entonces de dar gracias, es la advertencia de cambiar la queja por la alabanza, invertir las reacciones cotidianas, de las horas restantes de estas 24 sea una verdadera experiencia de vida, genuina libertad y sonrisas deliberadas, que ya no haya tiempo para la amargura, la desesperación ni nada que impida que HOY sea el día que Dios preparó para bendecirte más que ayer.

Hoy sea un día para vivir en plenitud y hacer de la palabra de Dios una vivencia, más que historias increíbles de gente que simplemente escribió un libro como dirían algunos, Gemas de valor incalculables que se convierten en Claves para Vivir en Victoria  tal y como se expresa en Filipenses 4:4-8
Estén siempre llenos de alegría en el Señor. Lo repito, ¡alégrense! 5 Que todo el mundo vea que son considerados en todo lo que hacen. Recuerden que el Señor vuelve pronto.

6 No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. 7 Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.

8 Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.

viernes, 30 de noviembre de 2012

No Hay Magia Sin Ilusión


Cuanto tiempo más tendrá que pasar para reconocer el palpitar del amor real, la ilusión de sentirse caminar en las nubes y que eso no signifique pisar en falso y caer al vacío, identificar las mariposas que dicen la verdad dentro de ti y el sueño no se convierta en pesadilla, esa que se repite en largas y oscuras noches de desencanto. 

Tantos experimentos para encontrar esa magia escapando de la ilusión, la razón te obliga a no salir volando, cortando las alas de los pensamientos, colocando zapatos de plomo para mantener los pies en la tierra y agua fresca muy cerca para empapar  la cara al caer en la profundidad de la embelesa.
Sientes la frialdad de tus propios sentimientos, lo sedentario que se convierte cada latido del corazón, el miedo de no desplomarte en los brazos de la locura que sabes pasará si al menos cedes un poco, las mil preguntas de ¿porque no hacerlo? Y vuelve a ti la verdadera razón, no quiero que me lastimen OTRA VEZ.  

Las fases del enamoramiento  se repiten tal como ensayo y error esperando que llegue el final feliz,  los resultados: siempre llega el final, nunca es feliz. Comenzar de nuevo no es el plan esta vez, tratas de mantener esa, tu propia promesa. 

Quieres la magia sin caer en la ilusión pero eso no sucede y no sucederá no hay magia sin ilusión, más allá de auto condenarse a la soledad perenne y creerse infeliz  es aprender a estimar ese tiempo, aprovecharlo en cada momento, no cerrar puertas y ventanas manteniendo en oscuridad los defectos y virtudes que te hacen especial  y que en algún momento alguien llegará a amar de verdad. 

No hay manual de resistencia, depende de como se asuman las consecuencias, entrar en el juego y arriesgarse a ganar o perder teniendo en claro que los mejores momentos son aquellos que disfrutas sin importar lo que pasará después, sin que esto último te detenga a continuar feliz pase lo que pase.
Sinceramente no es tan sencillo, ni comprensible, la verdad es que cada experiencia te da la fortaleza para no cometer los mismos errores, ¡¡¡hay que aprender de ellos!!! 


P.D. Quiero la ilusión si está me llevará a la magia, de resto seguiré huyendo...